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CERRANDO ETAPAS

La vida… ¿nunca os habéis preguntado qué es exactamente la vida? Porque yo lo he hecho infinidad de veces. Dejando temas aparte como la religión, la creación y las explicaciones científicas que nos dan durante toda nuestra vida, yo voy a hablar desde un punto de vista más intangible pero sin llegar a ser filosófico del todo.


La vida es aquello que nosotros vivimos, es como una sucesión de las decisiones que tomamos, las experiencias que realizamos. Son etapas de lo que refleja nuestra persona en ese mismo instante; es decir, si nuestra personalidad es de una manera, esa personalidad va a ser la que rige nuestra etapa. Por poneros un ejemplo fácil y común: nuestra personalidad infantil cambia o pasa a ser más madura cuando ya no queremos jugar con nuestros juguetes de la infancia, entonces decidimos que es un buen momento para cerrar una etapa de nuestra vida.


Pero, ¿ es nuestra personalidad la que hace que cambiemos de etapa o es la necesidad que tenemos de cerrar esa etapa la que hace que cambiemos de personalidad? Todo el mundo ha vivido en “x” momento y ha sentido la necesidad urgente del cambio, de cerrar etapa y ponerle fin al sufrimiento. Porque, sinceramente, yo relaciono esa necesidad con el sufrimiento, yo siempre que he necesitado ese cambio era porque no me sentía a gusto con lo que tenía, era infeliz, por lo tanto, sufría.


Yo he cerrado varias etapas a lo largo de mi vida, y todas han sido necesarias, y todas han sido dolorosas, y todas han dado un cambio en mí , y todas han tenido una moraleja, y, sí, esas etapas forman mi vida, mi persona, mi ser. Son mis etapas y aunque estén cerradas está claro que nunca las voy a querer olvidar. Forman mi esencia, y si se me quitaran perdería una parte de mí.


A mis 19 años de edad he vivido bastantes cosas, que, a lo mejor, una persona de mi edad no ha tenido que vivir, y eso no es porque viva en unas condiciones de vida nefastas, todo lo contrario, agradezco a toda mi familia por sacrificarse a diario por mí y por mi hermana y por hacer lo imposible para que nunca nos faltase de nada. Todas esas vivencias se las achaco a mi personalidad. Siempre me ha afectado de primera mano los problemas que ha tenido la gente que me rodea, siempre he pensado demasiado absolutamente todo, siempre he interiorizado todos mis problemas, miedos e inseguridades. Digamos que lo he llevado todo muy a lo callado, se me ha dado mejor escuchar o soltar todos mis sapos y culebras a través de la escritura.


Por eso, creo que es momento de cerrar otra etapa. Mi 2021 ha sido una auténtica locura, ha sido un año bastante complicado para mí. No ha sido el peor ni mucho menos, pero, sí me ha dejado un sabor agridulce en los labios.Y os voy a contar como fue, soy muy consciente de las personas que lo van a leer, pero, me prometí a mi misma que una de las condiciones de este proyecto era no ponerme límites, ni autocensuras y mostrarme 100% como soy, sin tapujos, Pilar en estado puro. A lo mejor ayudo a alguien a esclarecer qué fue lo que pasó o como me sentí yo en algún momento. No quiero ofender a nadie ni mucho menos, y si necesitáis averiguar algo no tengáis miedo a preguntarme.



Mi 2021 empezó con todas las ilusiones que conlleva un año nuevo, empezó con mi vida estable aún habiendo estado confinados, pero volvíamos a sonreír por volvernos a juntar y por el proyecto que tenía entre manos. Pero (siempre hay peros en las historias) empecé a cambiar, empecé a encontrarme distinta, estancada, necesitaba volar, necesitaba descubrir qué era exactamente lo que me pasaba, lo que necesitaba, y para eso debía cerrar una etapa, debía romperle el corazón a una de las personas que mas he querido en mi vida. Os juro que esa ha sido de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida, pero debía hacerlo por mi bien y por el suyo, no todo en esta vida es el amor, y en algún momento de vuestra vida os daréis cuenta de que por mucho que quieras a alguien si no es el momento no lo es por mucho que lo fuerces.


Costó salir de ese hoyo, pero me recuperé. Me elegí y me encontré. Me conocí y me enamoré de mí misma, cosa que en 19 años no había conseguido nunca. Fui feliz con mi nuevo yo, mi nueva personalidad, mi yo maduro, mi yo alocado. Trabajé como nunca he trabajado, hice el camino de Santiago y me he llevado a personas que han cambiado mi vida por completo y que las voy a llevar siempre en el corazón. Pero viene otro pero.


Volvieron los problemas, mi familia no pasaba por un buen momento. Una de las personas de mi familia entró en un bucle bastante feo. Se perdió y ninguno supimos cómo poder sacarla de ahí. La cosa se volvió bastante fea y yo simplemente me derrumbé, cargaron demasiado peso sobre mí y no se dieron cuenta. No se daban cuenta de que yo siempre estaba en medio de dos bandos y sufrí, sufrí en silencio hasta que me ahogué con mis propias lágrimas. Soy una persona muy sufridora, y, ver a alguien que quiero con todo mi ser mal, no puede conmigo. En mi casa estábamos mal, y eso me afectaba.


Además, ese tema se me juntó con otro. Empecé a conocer a alguien, sin más, un colega, nada del otro mundo. Pero cuando eso empezó a convertirse en mensajes, fotos, videos y pensamientos varios, todo se volvió más complicado. Yo me resistía, no necesitaba más complicaciones, no quería nada, porque no era serio, nunca se habló de lo que se quería, pero pasó lo que no tenía que pasar, que aún no queriendo y no necesitándolo me pillé como una auténtica gilipollas, y, como era obvio me la hostié. ¿Y dolió? Joder que si dolió, dolió el hecho de que la noche a la mañana no solo lo perdí a él, perdí a un amigo y dolió más cuando volvió a mi vida de una manera parecida, y dolió aún más cuando volvió a desaparecer sin previo aviso. Dolió el descubrir que solo era un juego y dolió el ni siquiera saber qué pasó. Pero duele aún más la decepción que siento en este mismo instante, ahora sí que está todo perdido…


Por eso necesito cerrar una etapa más. Necesito abandonar el dolor, el sufrimiento, el llevar una vida como si de una montaña rusa se tratase. Necesito pensar un poco en mí, abandonar todos los problemas ajenos, necesito dejar atrás cualquier tipo de ansiedad que me oprime el pecho al entrar por la puerta de mi casa, necesito vivir más y pensar menos. Necesito y quiero poner punto y final, definitivo, para así, crear una nueva filosofía de vida, una nueva persona.

1 comentario


andresperezramon
25 ene 2022

Eres muy buena Pili, me encanta leerte.


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