EN EL MOMENTO Y TIEMPO EQUIVOCADO
- Pilar Alemán
- 6 feb 2022
- 2 Min. de lectura
Aquel verano, el destino hizo que dos almas se cruzaran y se volvieran inseparables. Ese día, solo con mirarse a los ojos, él sabía que ella pondría su vida patas arriba, y le haría hacer cosas que nadie había conseguido que hiciera; y ella sabía que él llegaría a su vida como un tornado arrasándolo todo y dejándola totalmente desnuda y desamparada.
Conectaron como nunca pensaban que iban a conectar con una persona, se miraban a los ojos y se podía ver la complicidad, la atracción y el deseo que se tenían, pero… Siempre hay peros en estas historias. Cada uno tenía una vida, y esas vidas eran incompatibles.
Cuando estaban juntos el mundo cambiaba, ambos lo veían con otros ojos. Tenían la sensación de que estando juntos no les faltaba nada, solo se necesitaban el uno al otro. Eran capaces de hacer cualquier cosa y se olvidaban de todo lo que había fuera.
Él la hacía reír, la hacía sentirse especial, la miraba con esos ojos color chocolate y la hacía derretirse, se perdía en su sonrisa y anhelaba sus caricias.
Ella le hacía adorarla, adoraba sus ojos, su sonrisa, su figura, la forma en que le hacía sentir cuándo lo miraba, la forma en que se reía y cómo lo llamaba.
Él quería mas de ella, en realidad los dos querían más, pero ella no podía cometer errores; ya había cometido demasiados, le había dado su primera vez a él en cosas que le pertenecían a otra persona, no lo hizo a posta, solo lo hizo porque lo sintió y no pudo evitarlo por mucho que supiera que aquello no debería ocurrir así.
Llegó un momento en el que ella no pudo más con la situación, se agobió. Su cabeza no paraba de recordar que por mucho que ella se estuviera enamorando de él, ese amor iba a causar daño en otra persona. Y por miedo, decidió ir alejándose poco a poco. Pero… ese poco a poco dolió mucho, porque ya decidida a olvidarle, él, tras un tiempo, aparecía de nuevo. Hasta que… un día no volvió a aparecer y ella aprovechó ese momento.
Se pensaban, pero ambos lo hacían en silencio, se echaban de menos, pero en silencio, anhelaban verse, pero en silencio. Siempre en silencio. Y ese silencio provocó que algo se rompiera dentro de ella, y sabía que iba a vivir permanentemente con su nombre.
Ahora cada uno hace su vida. Cada vez que se acuestan en la cama, le lloran a la luna, le preguntan si de verdad era lo que debería haber pasado. Él le pregunta si debería haber hecho más, si debería haberle contado lo que siente, y ella le pregunta si debería haber hecho algo diferente, pero ya es demasiado tarde.
La luna le pide al destino que los vuelva a juntar, el amor que sienten es profundo, es un amor que te consume y que a la vez te mantiene viva, es un amor puro y sincero.
Pero… ¿El destino contestará y decidirá juntarlos?



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